miércoles, 29 de octubre de 2014

Reencuentros inesperados

Hoy os dejo un relato muy corto pero muy especial para mi porque lo escribí un tiempo atrás. Espero que lo disfrutéis y que como siempre os haga reflexionar un poquito. 

Jane encontró a Mary de camino a casa. Habían pasado demasiados años desde la última vez que se vieron. Ambas habían cambiado mucho, su aspecto era realmente bueno y la verdad si se hubiesen reconocido la una a la otra, se habrían llevado una gran sorpresa al descubrir que sus balances adolescentes sobre el aspecto que tendrían en el futuro no se acercaban nada a lo que representaban en ese preciso instante.

Pocos metros las separaban ya de sus destinos, una puerta de cristal con un marco blanco que al contrario de ellas, no había cambiado nada. La pequeña alfombrilla de goma negra seguía manteniendo el letrero de siempre, pero apenas se veía ya. Demasiados años.

Jane metió la mano en sus bolsillos y tras una búsqueda pausada, recordó que las llaves las había olvidado en la guantera del coche. Al ver que la otra mujer se acercaba se quedó en la puerta y esperó a que ésta la abriera.

Era navidad y fuera hacía mucho frío, así que sintieron el calor que se refugiaba tras las puertas, y un escalofrío mutuo debido al cambio de temperatura recorrió sus cuerpos, al que le siguió las carcajadas de la primera al ver la compenetración y que finalmente desató en ambas una risa continua.

Fue entonces, justo entonces cuando se dieron cuenta de quienes eran.

Había pasado demasiado tiempo, pero una semana de vacaciones en su antiguo hogar serviría para replantearse si merecía la pena dejar pasar otros tantos años.

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